Otro descubrimiento del 2006: El Monje y el Acertijo. El nombre parece el de una novela (de hecho lo es), pero es más bien una reflexión acerca del arte de emprender. Escribe Randy Komisar, un extraño personaje de los que habitan el Silicon Valley, que se dedica a brindar consejería a compañías prestigiosas bajo la forma de un "virtual CEO" (hay que leer el libro para entender qué es eso). Lo interesante es que en algún momento del relato, Komisar analiza las motivaciones de un emprendedor que lucha por convencerlo de invertir en un proyecto con sabor a punto com. Y a propósito de ello, reflexiona sobre las motivaciones que a su juicio deben mover genuinamente a alguien en proceso de emprender.
Ahí es donde aparece su concepto de "Plan de Vida Diferido" (PVD): luchas por emprender para hacerte rico y poder luego invertir tu tiempo y tu dinero en hacer algo, otra cosa, que es lo que verdaderamente te apasiona. Él dice que Silicon Valley está lleno de personas así, y que a menudo fracasan y el PVD termina difiriéndose demasiado tiempo. O bien, tienen éxito, pero en el camino olvidan el propósito final y terminan difiriendo sus vidas de todos modos.
Por mi parte puedo agregar que no sólo en Silicon Valley hay mucha gente así. Acá también. De pronto aparecen emprendedores con actitudes que denotan la presencia de un PVD. Algunos ejemplos:
Los que dicen: "quiero emprender, pero no
estoy seguro si el negocio es bueno". Esas personas no tienen respuestas porque no se han hecho las preguntas adecuadas. Y si no se las han hecho es porque no conocen a fondo los temas en los cuales quieren emprender. No han hecho la pega. Y pretenden que alguien más los "autorice". Así, si ese tercero tiene razón, quizás el asunto sea como ganarse el Loto y terminen millonarios y en posición de dedicarse a lo que en realidad les gusta.
Los que dicen: "voy a hacer este negocio porque después va a venir una empresa grande y me va a comprar".
Todo eso es lícito, pero la advertencia también es válida. Después de ver tantos casos, uno empieza a sentir que los que tienen éxito y son felices emprendiendo (porque ambas cosas importan) son los que invierten su tiempo en emprender en temas que los apasionan. Ahí tenemos a Howard Hughes, a George Eastman, a Ghandi (¿alguien duda que este nombre deba ponerse aquí?), a los hermanos Wright...
Yo no sé a ustedes, pero a mí la pregunta implícita en la noción del PVD me viene bien.











Me parece muy interesante el libro y la reflexión que planteas.
¡Buen trabajo!
Qué bueno!. Gracias.
-----------------
Pedro